La organización del régimen del Gobierno ‍‍‍oligárquico ‍‍‍


Al período 1880-1916 de nuestra historia argentina lo podemos definir como el "Período de la Oligarquía porteña". Los presidentes que se encargaron a llevar adelante este modelo oligárquico liberal del período mencionado fueron, en orden de asunción:

  • Julio Argentino Roca
  • Miguel Juarez Celman
  • Carlos Pellegrini
  • Luis Saenz Peña
  • José Evaristo Uriburu
  • Julio Argentino Roca (Su 2º presidencia)
  • Manuel Quintana
  • José Figueroa Alcorta
  • Roque Saenz Peña

Cada uno de estos presidentes se encargó de consolidar el Régimen Liberal extranjerizando todos los órdenes de la sociedad, sean éstos político, económico, social y cultural.

En 1880, el general Julio A. Roca asumió como presidente de la República y proclamó como lema de su futuro gobierno “Paz y Administración”. Roca advirtió que en cualquier punto del territorio en que se levantara “un brazo fraticida” o en las que estallara “un movimiento subversivo contra una autoridad constituida”, allí estaría, “todo el poder de la Nación para reprimirlo”.
Roca y el grupo de dirigentes políticos, sabían que podían asegurar la obediencia un hábito común entre los habitantes del territorio controlado por el Estado Nacional. Y pensaban que esa meta podía ser alcanzada solo a través de un “gobierno ordenado y estable”. Por estas razones, para los grupos dirigentes que asumieron la conducción del país a partir de 1880, el gobierno significaba algo más que asegurar a través de la fuerza armada la unidad política recién lograda. Se trataba de fundar y establecer un régimen político; es decir, establecer quienes serian los encargados de gobernar y en virtud de que reglas unos, y no otros, tendrían el privilegio de mandar. Aspiraban a que ese nuevo régimen fuera reconocido como legitimo, para lo cual era necesario que entre los integrantes de la sociedad argentina se generalizara una creencia compartida acerca de la justicia de las reglas que establecían la organización y la distribución del poder político‍‍‍.‍‍‍

El concepto del régimen político
Un regimen político puede ser entendido como una estructura institucional de posiciones de poder, dispuestas en un orden jerárquico, desde donde se formulan decisiones autoritivas que comprometen a toda la población perteneciente a una unidad política.

La “República restrictiva”
El régimen del gobierno que se consolido en 1880 estaba inspirado en las ideas y propuestas de Juan Bautista Alberdi había formulado varias décadas atrás. De acuerdo con ellas, los grupos de dirigentes fueron organizando un régimen político que procuraba conciliar los valores igualitarios de una “republica abierta” a todos.
Con ese fin, diseñaron un régimen de gobierno que confiaba una capacidad de decisión dominante al poder político central, otorgaba el ejercicio del gobierno a una minoría privilegiada, limitaba la participación política del resto de la población y aseguraba a todos los habitantes el máximo de garantías en relación con su actividad civil.
La “minoría privilegiada” encargada del gobierno y compuesta por integrantes de las familias de mayor poder económico, legitimó su poder político en su poder económico y en su educación y preparación para el ejercicio del gobierno. Este criterio de legitimidad fundado en la riqueza, permite caracterizar como “oligárquico” al sistema de gobierno que se consolido a partir de 1880.
La limitación de la participación política de la mayoría de los habitantes de la República no genero conflictos sociales mientras se desarrolló una expansión económica sostenida. Las garantías para el ejercicio de la libertad civil económica permitieron que numerosos inmigrantes y nativos tuvieran oportunidad de mejorar sus condiciones de vida y lograr el ascenso social, aunque no ejercieran sus derechos políticos.

Los fundamentos ideológicos del régimen oligárquico: el liberalismo conservador de “la generación del ochenta”

El régimen fue liberal y conservador. Desde de 1880, la elite gobernante propuso leyes e impulsó obras que significaron la concreción de los ideales del liberalismo y su difusión en la sociedad argentina. Las realizaciones más importantes fueron la sanción de la Ley de Organización de la Justicia de la Capital Federal (1881), la Ley de Organización de la Municipalidad de Buenos Aires (1882), la reunión de un Congreso Pedagógico (1882), la Ley Universitaria (1883), la Ley del Matrimonio Civil (1883) y la Ley de Educación Común 1.420 (1884). El avance de la secularización en las políticas del gobierno originó el enfrentamiento de la jerarquía de la Iglesia Católica.
Al mismo tiempo, la clase gobernante mantuvo la restricción de los derechos políticos de los ciudadanos, En este sentido, el sistema de gobierno impuesto por la oligarquía fue conservador, porque mantuvo cerrados los canales de participación política a sectores muy amplios de la población.

El impacto de positivismo

El programa de los hombres de la generación del ochenta nunca fue enunciado explícitamente en forma integral, pero se puso de manifiesto a través de los discursos políticos y parlamentarios, los mensajes presidenciales, la correspondencia y las notas periodísticas.
La reconstrucción de este “programa”, efectuada a través de diversos testimonios dejados por los integrantes de la elite dirigente, permite identificar que una de las creencias colectivas más arraigadas entre sus miembros era aquella que adjudicaba una gran importancia a la ciencia como panacea universal y veía en los conocimientos científicos los instrumentos que abrían nuevos horizontes a la humanidad. Esta creencia, por otra parte, se correspondía efectivamente con la realidad, ya que por esos años la sociedad argentina estaba experimentando profundas transformaciones originadas por la aplicación de las nuevas técnicas y tecnologías, resultado de investigaciones y descubrimiento científicos. El frio artificial para la congelación de las carnes, los molinos de viento, el teléfono, la luz eléctrica y los servicios sanitarios eran algunos ejemplos. Estas convicciones, que ponían en manifiesto una fe profunda en el “progreso indefinido”, estaban fuertemente influidas por los principios de positivismo enunciados por algunos intelectuales europeos.
Los sociólogos positivistas consideraban que la sociedad suncionaba de acuerdo con un “orden natural” que los gobernantes, con el aporte de los científicos, deboan conservar. Desde su punto de vista, los avances en el conocimiento científico y el desarrollo de las nuevas tecnologías, que permitían el control de la naturaleza y el sostenido incremento de la producción industrial, indicaban que el orden capitalista había abierto a la humanidad puertas del “progreso continuo”. Las elites dirigentes de los países periféricos latinoamericanos, proveedores de materias primas y alimentos a los centros industriales, adoptaron los ideales positivistas de “orden y progreso”, convencidos de que por ese camino acercarían sus países al “mundo civilizado”.
En la República Argentina, la difusión del positivismo se manifestó en un notable desarrollo de las investigaciones científicas, sobre todo en el campo de las ciencias naturales y las ciencias médicas, y en la aplicación de numerosos principios de la “nueva ciencia positiva” en la organización de la economía, la educación y otros aspectos de la vida social.

El proyecto educativo: la ley de educación común

En 1881, el gobierno nacional organizó la reunión de un Congreso Pedagógico con el propósito de discutir bases del tipo de educación y de escuela que mas convenían al país y el papel que debía tener el poder público en el desarrollo a la educación. El Congreso Pedagógico Internacional, que sesionó en Buenos Aires en 1882, contó con la asistencia de delegados nacionales e importantes personalidades extranjeras.
Con una mayoría de congresales de orientación ideologica liberal y positivista, el congreso llegó a la conclusión de que la enseñanza en la “escuelas comunes” debía ser gratuita y obligatoria y debía disponer de rentas propias. Al mismo tiempo, recomendó la supresión de premios y castigos aflictivos, el establecimiento de un minimo obligatorio de materias, la organización del cuerpo docente y la instauración de condiciones de higiene escolar. Tambien hizo propuestas spbre educación rural, escuelas de adultos, escuelas de sordomudos, y sobre programas y métodos de enseñanza. El Congreso evitó pronunciarse sobre la cuestión religiosa vinculada con el problema de la educación.
Después de dos años de lucha parlamentaria, el 8 de julio de 1884, el Congreso nacional sancionó la ley N° 1.420, llamada Ley de Educación común. El texto de la ley incluía las recomendaciones y propuestas enumeradas en las conclusiones del Congreso Pedagógico de 1882. Pero, además, establecía que la educación en las escuelas públicas debía ser laica. El artículo octavo que: “ La enseñanza religiosa sólo podrá ser dada en la escuelas públicas por los ministros autorizados de los diferentes cultos a los niños de la respectiva comunión y antes o después de las horas de clase”

La construcción de la “nacionalidad” argentina
Hacia fines de la década del 80, los miembros de la elite dirigente comenzaron a advertir y a preocuparse por la falta de integración de la enorme cantidad de extranjeros que residían en los principales centros urbanos del país. Las respuestas al problema de cómo integrar a una sociedad de orígenes diversos y en constante trasformación fueron de distinto tipo. Por un lado, jurista especialistas en derecho internacional debatieron y establecieron los criterios de ciudadanía y de jurisdicción sobre los extranjeros que mas convenían a la República Argentina.
Algunos dirigentes advirtieron que las autoridades debían mantener las puertas del país plenamente abiertas a los inmigrantes pero, a la vez, cercenar el desarrollo de enclaves de “nacionalidades” extranjeras cuya existencia, hasta entonces, no se había considerado problemática. Advirtieron que el proceso social y cultural no podía abandonarse a su movimiento espontaneo y que es Estado nacional debía prestar atención a las celebraciones de las llamadas “fiestas patrias”, a la colocación de banderas, escudos y estatuas en los espacios públicos y a la enseñanza del pasado en la escuela. Hasta entonces, la escuela había cumplido un papel modesto en la incorporación de la creciente población infantil, a la naja escolaridad se agregaba el hecho de que la asignatura “Historia” se enseñaba únicamente en los grados superiores, que sólo cursaba una ínfima proporción de los escolares. El problema se agravaba aun mas porque las escuelas de las colectividades extranjeras enseñaban sus “historias patrias” y no la argentina.
En 1889 se firmó el “Acuerdo del Consejo Nacional sobre Fiestas Patrias”. Con el propósito de “dirigir la enseñanza de la juventud” y con la intención de que los “principios nacionales” no fueran “letra muerta” y se “corporizaran en la sociedad”, se estableció un lugar especial para la enseña de la “historia patria” en los programas de las escuelas comunes. También se reglamentó el requisito de la naturalización para acceder a los empleos públicos. Al mismo tiempo, los gobernantes procuraron despertar la adhesión de los extranjeros a la nacionalidad argentina a través de la construcción de plazas y museos, la ritualización de las celebridades escolares, la realización de manifestaciones patrióticas, la definición de los símbolos patrios y la creación de monumentos que recordaban héroes y epopeyas protagonizados por los considerados “padres de la Nación Argentina”.

La “revolucion del parque”

Frente a la crisis economica, la oposición politica contra la gestion del presidente Juarez Celman fue encabezada por la Union Civica, una agrupación organizaa por Bartolome Mitre y Leandro N. Alem. Los cívicos pusieron en practica una modalidad politica que no era habitual en el pais: invitaron a los habitantes que no estuvieran de acuerdo con el gobierno a reuniones abiertas, denominadas “mitines”. En abril de 1890 se reunio una multitud que manifesto su desacuerdo con el gobierno.
La situación del gobierno se agravo cuando grupos del Partido Autonomista Nacional le retiraron su apoyo, Julio A. Roca y Carlos Pellegrini no estaban de acuerdo con las politicas de gobierno que Juarez Celman habia desarrollado, porque consideraban que el poder habia caido en manos de “niños irresponsables”, como calificaban a los dirigentes politicos que rodeaban al presidente.
La Union Civica y los grupos del PAN que respondian a Roca estaban de acuerdo en que era necesario terminar con la corrupción administrativa y restaurar el orden en las finanzas del Estado. Aunque la depreciación favorecia a los productores agropecuarios, creaba condiciones negativas para las inversiones de capitales extranjeros, que eran indispensables para el desarrollo economico del pais. Roca y Pellegrini buscaban recuperar el poder politico para depositarlo en manos de conservadoras y confiables y, asegurar la continuidad del sistema de gobierno oligarquico. La Union Civica, que contaba con el apoyo de un sector del ejercito decidio enfrentear militarmente al gobierno, respaldado por la policia. El enfrentamiento se produjo el 26 de Julio de 1890. La revolucion fue derrotada, porque si el movimiento triunfaba, Leandro N. Alem seria presidente de la República y los militares rebeldes solo desarrollarian movimientos defensivos. De todos modos, sin el apoyo del ejercito ni de los sectores mas poderosos del PAN, el presidente Juarez Celman renunció.
Con el acuerdo de la fraccion de la Union Civica liderada por Mitre, Carlos Pellegrini asumio la presidencia con el objetivo de restablecer el control oligarquico.


La continuidad oligarquica

Después de la crisis de 1890, la reorganización de la política financiera y un nuevo auge de las exportaciones tuvieron como resultado el restablecimiento del bienestar económico.
Hasta 1910 se sucedieron presidentes cuyo mantenimiento o no en el gobierno dependía de si contaban con el apoyo de los notables del PAN y otras fracciones de la minoría dirigente. Las decisiones y acciones de Roca o de Mitre fueron fundamentales para definir las sucesiones presidenciales. Este personalismo se vio favorecido porque el partido político del gobierno no discutía proyectos ni políticas, ni reclutaba a los hombres mas capacitados para ponerlas en practica desde el gobierno. El PAN era solo una agrupación desque apoyaba al “hombre fuerte” de turno y cuyos adherentes compartían los principios ideológicos del caudillo.
Entre 1890 y la Primera Guerra Mundial, el grupo gobernante no encontró una solución política adecuada a las transformaciones económicas y sociales que se estaban produciendo en el país. La población había crecido en millones de habitantes pero la elite dirigente no encontró los mecanismos políticos para comunicarse con ella y transmitirle sus valores. Por esta razón, cuando desde 1912 entro en vigencia un nuevo sistema electoral basado en el sufragio universal y sin fraude, la oligarquía conservadora comprobó que la adhesión que tenia entre los ciudadanos era minoritaria. Frente al mantenimiento de un régimen político restrictivo y excluyente, los diferentes sectores de la sociedad respondieron de manera diversa.

La Unión Cívica Radical: abstención e intransigencia

Desde 1890, la Unión Cívica se consolido como una organización política de un nuevo tipo que produjo un cambio en el modo de comprender y hacer política. Sus dirigentes impugnaron la legitimidad del régimen basado sobre la exclusión y el fraude electoral.
La revolución del 1890 no logro cambiar los fundamentos del sistema de gobierno oligárquico: solo desplazo a un sector de la oligarquía que fue reemplazado por otro. Frente a esta situación la Unión Cívica se fragmento en dos líneas opuestas. La Unión Cívica Radical, en cambio, se oriento hacia “la intransigencia”. Sus dirigentes negaron legitimidad al acuerdo y a los comicios que lo legalizaban y decidieron mantenerse en la resistencia.
Durante los años siguientes, en el interior de la UCR se debatieron dos tendencias: la “abstencionista” (que sostenía no participar en las elecciones) y la “concurrencista” (que proponía participar en las elecciones). Entre 1891 y 1894, la UCR participo en las elecciones y obtuvo algunas victorias. Los cívicos radicales comenzaron a extender su influencia a algunas provincias. En 1893, se sucedieron movimientos revolucionarios en Córdoba, San Luis, Santa Fe, Tucumán y en La Plata. Los enfrentamientos entre los radicales de las dos tendencias continuaron hasta que, después de 1904, Hipólito Yrigoyen asumió como jefe de la UCR e impuso la línea de la abstención y la impugnación revolucionaria.
En 1905, la revolución impulsada por Yrigoyen coincidió con una creciente agitación social aunque la revolución radical no triunfo, advirtió al gobierno sobre los riesgos de mantener por mucho mas tiempo la restricción del sistema político y que la oposición social se uniera a la oposición política.
El mantenimiento de la exclusión parecía mas peligroso que una incorporación política controlada por la oligarquía.

La Unión Cívica Radical: El primer partido político moderno

La organización interna que se dio desde su creación y las nuevas formas de acción política que emprendió, diferenciaron a la UCR de las parcialidades políticas que existían en la misma época en el país.
En 1891 adopto como base de su organización institucional el sistema de convenciones, que era la estructura institucional de los partidos políticos estadounidenses. De acuerdo con este sistema, los candidatos a ocupar los cargos electivos eran elegidos por los delegados del partido reunidos en una asamblea nacional o convención. Durante muchos años, los cargos de dirección de la UCR fueron ocupados por personas que, por su origen pertenecían a las familias oligárquicas entre las que se reclutaba la minoría gobernante.
En su oposición del régimen, los radicales fueron construyendo una organización partidaria que era más abierta (aunque no completamente) que la de sus adversarios políticos. Además, buscaron nuevas formas de comunicación con la sociedad (particularmente a través de una red de diarios de alcance nacional) y lentamente lograron la adhesión de un sector muy importante de la población de los centros urbanos.

Las bases sociales y el programa de la UCR

A partir de la frustrada revolucion de 1905, el apoyo a los radicales crecio notablemente y se fue conformando un conjunto de dirigentes intermedios, en su mayoria hijos de inmigrantes; la mayor parte eran universitarios.
Yrigoyen se firigio especialmente a los hijos de inmigrantes empleados en su mayoria en el comercio y la administración publica. Para estos grupos que consideran que la elite era la responsable de sus dificultades para ascender socialmente, la idea del gobierno representativo resultó atractiva. La base social de la UCR se mantuvo como una coalición que incluyó no solo a los sectores medios si no tambien a miembros del poderoso grupo de terratenientes. Desde 1905 en adelante el radicalismo evito hacer explícito su programa. Los radicales no se proponian introducir cambios en la organización economica del pais. Y este dato fue tenido en cuenta por los reformadores de 1912, que interpretarno que las demandas radicales no representaban un peligro fundamental para los intereses de la elite, si se hacian concesionesen lo reeferente a la plena vigencia del regimen de democracia politica y gobierno representativo.

Las asociaciones de inmigrantes

Durante las últimas décadas del siglo XIX se multiplicaron las asociaciones de inmigrantes que reunían a los extranjeros de una misma nacionalidad de determinada región del país de origen. Estas asociaciones se definieron como de socorros mutuos y tenían por objetivo brindar ayuda al inmigrante y a su familia en salud y educación. Mantuvieron vigentes costumbres y tradiciones. Estas asociaciones también funcionaron como espacios de negociación política. A través de ellas, las comunidades extranjeras tenían la posibilidad de actuar como un grupo cohesionado por la solidaridad y presionar por la realización de sus intereses sectoriales. Los inmigrantes se fueron incorporando a los nuevos partidos políticos.

La fundación del partido socialista

En 1896 Juan B. Justo fundó el Partido Socialista (PS). Este partido se proclamó defensor de los intereses de los proletarios, de acuerdo con los principios fundamentales de la doctrina marxista. Por eso, el PS se enfrentó a la UCR. La UCR, como la oligarquía, no tenía otra preocupación que llegar al poder y carecía de capacidad para afrontar los problemas económicos y sociales fundamentales.
El poder electoral del PS residía en los obreros, pero sus dirigentes provenían de os sectores medios urbanos y en su mayoría eran profesionales. En PS apoyó la consolidación y expansión del modelo agrario exportador vigente, pero sus dirigentes propusieron luchar para cambiar el patrón de distribución de la riqueza a favor de los sectores populares urbanos. Los socialistas buscaron conformar una alianza urbana entre los obreros y los sectores medios de ingresos mas bajos. El programa del PS propuso reivindicaciones específicamente obreras, tales como jornada de trabajo de ocho horas, aumento de salarios, reconocimiento del derecho a huelga y régimen especial de trabajo para mujeres y niños, entre otros. Sostuvo que estas reformas debían ser obtenidas a través de la lucha parlamentaria. Para el PS, la elección de diputados socialistas era un instrumento fundamental de la lucha política. El socialismo no logró el apoyo de los sindicatos.

Los orígenes del movimiento obrero

Las organizaciones obreras se formaron alrededor de 1890 y su número creció notablemente en la primera década del siglo XX. Hubo varios intentos para crear una federación que agrupara a los gremios por actividad que se habían formado. Todos fracasaron rápidamente, hasta 1901 cuando se fundó la Federación Obrera Regional Argentina (FORA) de tendencia anarquista. En 1902 los gremios de tendencia socialista se retiraron de la FORA y fundaron la Unión General de Trabajadores (UGT).
El anarquismo fue difundido a través de las acciones de propaganda convirtiéndose en el movimiento más influyente e importante del mundo durante este siglo, por ejemplo, con el periódico titulado La protesta. Se enfrentaron con el PS denunciando que las reformas graduales eran una traición a los intereses de la clase obrera, y proponían la acción directa y la revolución para lograr mejoras y beneficios en forma inmediata.
Alrededor de 1906 en el movimiento obrero comenzó a diferenciarse una tercera tendencia que, poco a poco, fue adoptando una posición mucho menos extrema que la de los anarquistas: el sindicalismo. Ante las huelgas generales y los atentados (contra personas y edificios), impulsados por los anarquistas, el gobierno actuó reprimiendo a través de la fuerza armada y de la legislación. Frente a esto, el sindicalismo concentró sus esfuerzos en lograr objetivos específicamente económicos. Propusieron una utilización más efectiva del arma de huelga (acentuando la necesidad de coordinación, planificación y oportunidad), y exigieron a los diputados socialistas un mayor compromiso con los intereses inmediatos de la clase obrera. Gracias al apoyo de importantes gremios, los sindicalistas tuvieron un poder de negociación mayor que el anarquista.

La reforma electoral de 1902

Algunos miembros de la elite gobernante comenzaron a advertir los efectos negativos de mantener excluidos del sistema político a sectores cada vez más numerosos de la sociedad.
El presidente Roca impulsó la sanción de una nueva ley electoral redactada por su ministro del Interior, Joaquín V. González. Proponía ampliar la participación política sin poner en riesgo el mantenimiento del sistema de gobierno oligárquico. Tuvo ventajas como:
-fijar los 18 años como límite para votar
-crear el padrón cívico permanente
-establecer el control de los actos de emisión de los sufragios por parte de los partidos políticos
-mantener la restricción del derecho a voto para los extranjeros
Pero no concedió el voto secreto. La modificación fundamental fue en relación con los distritos electorales y consistió en dividir cada uno de los distritos en tantas regiones (circunscripciones) como diputador por elegir.

Frente a la cuestión social: reformas legislativas y represión

Durante los siglos XIX y XX, los movimientos de protesta y huelgas se multiplicaron. Sus motivos fueron diferentes a lo largo de este período. Las huelgas se proponían obtener mejoras en las condiciones de trabajo pero el objetivo era el aumento de los salarios y la legalización de las asociaciones obreras. Acompañado por violencia, entre los obreros que protestaban por la represión ejercida por el gobierno, en 1910 se produjo el pico más alto de ellas.
La primera respuesta del gobierno fue, en 1902, decretar el “estado de sitio” en Bs.As y Sta. Fe con el objetivo de asegurar los embarques de las exportaciones. También propuso al Congreso la sanción de la Ley de Residencia (sancionada en 1903) que permitía expulsar del país a los militantes obreros extranjeros que se encontraran responsables de organizar la protesta social.
Sin embargo, algunos de miembros de la elite gobernante comenzaron a tomar conciencia de que esa no podía ser la única rta. a la “cuestión social” .A partir de 1904 se fue aceptando proyectos de ley propuestos por los diputados socialistas, que establecieron el descanso dominical y la reglamentación del trabajo de las mujeres y niños.

Las dos caras de la sociedad argentina en 1910

El Centenario de la Revolución de Mayo coincidió con un período de auge económico y el convencimiento de la elite gobernante de un porvenir seguro y mejor. Figueroa Alcorta asumió la presidencia. Aprovechando los festejos, se realizaron en Bs.As varios congresos internacionales, exposiciones y torneos y fiestas de toda clase, pero al mismo tiempo, se registraron 298 huelgas involucrando a casi 20.000 obreros y así, generalizándose la represión violenta como respuesta del gobierno.

La ampliación de la participación política: los gobiernos radicales (1916-1930)

Los desafíos planteados por la ampliación del régimen político

La ley Sáenz Peña fue un primer paso en la construcción de un régimen político democrático en Argentina.La ampliación del sufragio y el voto secreto y obligatorio eran una condición necesaria pero no suficiente para la vigencia efectiva en la democracia política.

La mayoría de los habitantes en condiciones de votar manifestaban indiferencia y desinterés por los asuntos de gobierno y consideraban la política como un asunto a cargo de caudillos y dirigentes políticos. El voto obligatorio fue pensado como un mecanismo para constituir forzadamente la ciudadanía: el Estado obligaba a ejercer su derecho a participar en la elección de sus representantes. Sin embargo, la ampliación de la participación política se define principalmente por las garantías existentes para una elección libre y responsable por parte de los votantes. La falta de experiencia en el juego político democrático favoreció la persistencia de las prácticas de manipulación de la voluntad de los electores, y del fraude, especialmente en el interior del país.

Democracia política y cuestión social

Los intelectuales y políticos sostenían la necesidad de dar credibilidad al sistema democrático a través de una profunda reforma en las prácticas de la participación política. Pensaban que los ciudadanos se convencerían de que sus demandas iban a ser escuchadas y respondidas por un Estado, y abandonarían progresivamente la indiferencia política, la abstención o la protesta a través de métodos violentos.

Dirigentes conservadores, radicales y socialistas compartieron la misma preocupación por alejar a la masa de población de las propuestas políticas que ponían en riesgo el sistema de dominación vigente. Y admitieron que, para lograrlo, el gobierno debía algún nivel de negociación con los nuevos actores sociales que protagonizaban los conflictos.Los grupos dirigentes comenzaron a advertir que la consolidación de la democratización política dependía de dar una respuesta llamada “cuestión social” sin saber en que consistía esa respuesta ni a través de que medios la podían dar.

Este dilema se planteó con mayor profundización en 1916 cuando el candidato radical y jefe de la UCR, Hipólito Yrigoyen, asumió como presidente con el apoyo electoral de algunos sectores de la elite conservadora y de gran parte de Capital Federal y otras ciudades del interior.


Fuente:

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Imágenes


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Hipólito Yrigoyen. Fuente: http://portal.educ.ar/galeria/hipolito-yrigoyen/


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Cuadro conceptual de "La generación del ochenta". Fuente: http://www.portalplanetasedna.com.ar/generacion_80.htm